
La empresa valenciana de robótica y automatización industrial Hurtado Rivas, en colaboración con el Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines (Aidima), ha desarrollado un robot que puede aplicar cualquier tipo de fluido en piezas planas irregulares. Como prueba piloto, se ha usado un adhesivo en plantillas de zapatos de diferentes tallas. La automatización de este proceso evita las dificultades que plantean las distintas dimensiones de cualquier familia de piezas planas con formas irregulares -por ejemplo, suelas de zapatos, piezas de vidrio o plástico, partes de muebles, etc.- y que supondrían, en realidad, la generación de cientos de programas del robot adaptados a las distintas dimensiones de las piezas.
La célula robótica permite realizar dos operaciones en muy poco tiempo con un simple giro del cabezal: la aplicación del adhesivo y la succión de las plantillas
La línea de producción, que se inicia con la incorporación de las piezas a la cinta transportadora mediante succión, se traslada posteriormente a la cámara de visión artificial que identifica las nuevas piezas y envía la información al sistema que realiza los ajustes con las nuevas órdenes de parámetros a la célula robotizada. Seguidamente, el brazo inyecta el fluido -en la prueba piloto, un adhesivo- y gira el cabezal para succionar de nuevo las piezas y colocarlas en el punto de destino en unos tres minutos. De esta manera, la célula robótica permite realizar dos operaciones en muy poco tiempo con un simple giro del cabezal: la aplicación del adhesivo y la succión de las plantillas.
Según cálculos de la empresa fabricante, si el prototipo llegara al mercado del sector del calzado, por ejemplo, el robot tendría un coste de entre 75.000 y 90.000 euros, dependiendo de los ajustes. «Una pyme podría amortizar la inversión en dos o tres años», explican los responsables de Hurtado Rivas.

